UNSE

Pensar una formación universitaria para las poblaciones campesinas e indígenas

En la Universidad Nacional de Santiago del Estero ya se dicta una diplomatura para el sector. Se analizan otras ofertas académicas.

En el marco de la realización de una serie de disertaciones que se realizaron a mediados de abril en la Facultad de Humanidades Ciencia Sociales y de la Salud, de la Universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE) para promocionar la Diplomatura en Agricultura Familiar y Transformaciones Territoriales, el viernes 19 FUNDAPAZ en la conferencia sobre “Desigualdades en el extractivismo” que brindó Bernardo Mançano Fernandes , miembro de DATALUTA y profesor de la Universidad de San Pablo, Brasil.

Tras dicha presentación junto con otras organizaciones e instituciones que promueven a la Diplomatura, se realizó en una reunión donde se compartió con Mançano Fernandes detalles sobre el surgimiento de esta propuesta y se analizaron instancias de formación universitaria para el sector campesino e indígena. En la reunión estuvieron representantes del Instituto de Estudios para el Desarrollo Social (INDES), del ENCONA, del MOCASE, de FUNDAPAZ y de LAND MATRIX, entre otros.

El surgimiento de dicha diplomatura respondió a la demanda de las organizaciones campesinas para poder acceder a formación universitaria, de vincular a la universidad con los territorios; y pensando en posibilitar que los estudiantes universitarios puedan aprender junto con los dirigentes de las organizaciones territoriales. Se buscó enriquecerla mediante la construcción conjunta de saberes y la realización de acciones que visibilicen la riqueza de los aportes de la agricultura familiar en todo el país. Tiene estudiantes de diferentes departamentos de la provincia de Santiago del Estero y de otras localidades de Salta, Catamarca, Jujuy y Córdoba. Entre ellos hay jóvenes, adultos de mediana edad y algunos adultos mayores.

“Desde la Federación de Organizaciones de la Agricultura Familiar Tukuy Kuska estamos trabajando en una línea de capacitación desde 2015. Veníamos solicitando a la universidad un convenio de cooperación, y a todas aquellas instituciones que acompañan a las organizaciones capacitación en diferentes temas.  La idea de la diplomatura se fue gestando con ideas que traían algunos investigadores de Santiago del Estero desde Brasil, sobre cómo trabajan las universidades allá con los campesinos, donde la universidad tiene una mirada más cercada a los territorios y a los movimientos campesinos. Así se fueron dando alianzas de trabajo”, contó Dora Korvalán, dirigente de Tukuy Kuska, quien destacó que se renovaron compromisos para que se pueda dictar la tercera cohorte.

“Como Federación necesitamos que la universidad tenga más presencia en los territorios -añadió-, que esté más abierta a las organizaciones, por eso seguimos realizando convenios de cooperación con la UNSE para que nosotros seamos facilitares de información y de todo lo que se produce en las Facultades; y a la vez para que la universidad puede observar y aprender de lo que sucede en los territorios”.

Por su parte Martín Simon, coordinador de la Mesa Programática de FUNDPAZ, dijo: “En la reunión se manifestó la voluntad de promover una propuesta de formación universitaria accesible para campesinos e indígenas. Tenemos que atender la necesidad que tienen estas poblaciones de tener un título universitario. Es necesario pensar cómo se transforma la propuesta de esta diplomatura en una carrera universitaria que le sirva a los jóvenes”.

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Festejamos cincuenta años de trabajo en el norte del país

El viernes 28 de julio es una fecha que seguramente quedará en los corazones de los que tuvieron y tienen algún vínculo con FUNDAPAZ. Ese día la Fundación festejó en Vera, Santa Fe, los 50 años de compromiso y trabajo sostenido en el norte argentino.

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En un encuentro en el que estuvieron presentes, los equipos de trabajo, miembros del Consejo de Administración, Hermanas del Sagrado Corazón de Jesús (orden que realizó la donación fundacional), hijos de Silvia y Jorge Pereda, representantes de funcionarios provinciales, y comunales; del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), de organizaciones campesinas de la provincia y ex miembros de FUNDAPAZ , entre otros invitados, se recordó el camino institucional recorrido y sus principales logros.

En los primeros años luego de su nacimiento, 14 de julio de 1973, un ex Consejero, Eduardo Serantes, describía a la institución como “un grupo diverso de maravillosas personas que trabajan juntas, con distintos perfiles, pero comprometidos en dar una oportunidad de desarrollo personal y comunitario a los más marginados de la sociedad argentina”.

En la actualidad en Vera, Sara Gaulan, una de las Hermanas del Sagrado Corazón, decía: “Me siento con mucha emoción porque recuerdo a Esther Sastre quien fue en ese momento la Superiora provincial junto con la hermana Virginia Landívar, ellas pensaban que los bienes tenían que ser para la comunidad y eso fue lo que se reflexionó al hacer la donación.  Hoy nosotras estamos acá, pero también están todas nuestras hermanas de distintas comunidades y de Buenos Aires. Sentimos que tenemos un camino hecho en conjunto con FUNDAPAZ. Siempre lo estamos apoyando y agradeciendo”.

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Al referirse al proceso de trabajo de estos años, Martín Simón, coordinador de la Mesa Programática Nacional, señaló que la institución siempre estuvo al lado de las comunidades indígenas y campesinas y de las organizaciones que estas comunidades fueron conformando escuchándolas. “Fue de este modo que hicimos nuestra experiencia. Recuerdo cuando llegué a la institución en 1990, estaba muy perdido en la oficina mirando proyectos, cartillas, y le pregunté a Silvia Pereda ¿qué tengo que hacer? Ella se sentó y me dijo: agarrá la moto y andá a visitar a los productores, mirá muy bien lo que ellos hacen y si podes mejorar un poquito lo que ellos ya están haciendo, ganaste el partido. Fue la mejor lección de extensión rural de mi vida”, destacó a la vez que agregó “no hacemos un trabajo en soledad. Nos relacionamos con muchos actores y siempre con la misma lógica de escucha”.

El trabajo con poblaciones diferentes como son la indígena y campesina es otro aspecto que caracteriza el abordaje institucional en los territorios. En ese sentido, Gabriel Seghezzo, coordinador estratégico de Gestión y Relaciones Institucionales, contó: “Trabajar de esta manera hace 50 años no era algo bien visto ni siquiera en los grupos territoriales. O se trabaja con indígenas o con campesinos, eran enemigos y tenían que resolver sus conflictos. Cuando en 1982 las Hermanas del Sagrado Corazón, que tenían una oficina en Los Blancos, Salta, llamaron a  FUNDAPAZ  para resolver un problema de tierras, porque en principio el gobierno de la provincia quería resolver los conflictos en tierras fiscales, la fundación va a los Blancos para intentar  resolver ese conflicto y allí nos encontramos con la población indígena y campesina con los mismos problemas en un mismo territorio; entonces  empezamos a pensar metodologías de acuerdos entre grupos rurales para resolver y presentar propuestas superadoras al Estado. Así se genera una metodología que hoy tiene mucha validez que es un mapeo participativo y de resolución de conflictos para generar propuestas al Estado. De esta manera, se logró el primer acuerdo indígena- campesino en 1997 cuando se entregaron 100.000 hectáreas  a indígenas y campesinos en función del acuerdo territorial que habían hecho.”

“Luego este modelo- agregó- se replicó en Santa Victoria Este, donde 643.000 hectáreas fueron entregadas a indígenas y campesinos bajo acuerdo, donde también hay un juicio internacional ante la Corte Internacional de Derechos Humanos. Esta metodología permite generar información en los lugares donde nosotros trabajamos. Los Estados no la tienen, no saben  que ocurre en el Chaco profundo de la Argentina y en el norte. Y si la sociedad civil la pone a disposición del Estado, en un proceso serio de diálogo, se puede avanzar muy concretamente en encontrar soluciones.”

Darle continuidad a la realización de obras de acceso al agua, seguirá siendo uno de los objetivos a cumplir. “Creemos que promover el acceso a agua segura tanto para comunidades indígenas como para criollos en la zona del Chaco Salteño, es una forma de garantizar que tengan una vida digna. Mediante una labor donde participa la misma gente se construyen cisternas, represas y otras obras que brindan agua para consumo y producción.  Por otro lado, en los últimos tiempos tuvimos que dar junto con otras instituciones, acompañamiento y asesoramiento en temas nuevos para nosotros, como son la prevención de la violencia y el consumo de drogas. Seguramente tendremos el desafío de seguir atendiendo estas problemáticas”, comentó Cristina Garros Martínez, presidenta de FUNDAPAZ, al referirse al futuro institucional.

Distintas voces y recuerdos de los presentes se fueron compartiendo a lo largo de la jornada que se tiñó de fiesta y de emoción al reflexionar sobre lo andado y los pasos futuros en el norte argentino.

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