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Avances en el Programa Pilcomayo: acuerdo para un nuevo lunar criollo

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El Programa Pilcomayo alcanzó un nuevo hito con la conformación del Lunar Criollo «Pozo El Chañar», un área de 3.800 hectáreas ubicada al este de los ex lotes fiscales 55 y 14, en el municipio de Santa Victoria Este, provincia de Salta.

El acuerdo fue posible gracias al diálogo y la construcción de consensos entre las comunidades originarias de Vertientes de la Costa, Bajo Grande, Alto La Sierra y San Bernardo, y las diez familias criollas del paraje Pozo El Chañar. El proceso contó con la participación de Lhaka Honhat, la Organización de Familias Criollas (OFC) y la Asociación Civil 20 de Septiembre, con el acompañamiento de FUNDAPAZ y de la Unidad Ejecutora Provincial, creada para dar cumplimiento al fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

La firma de este acuerdo representa un paso muy importante dentro del proceso de regularización territorial que se desarrolla en la zona, ya que permite alcanzar un 97% de avance en la definición de los límites entre los territorios indígenas y criollos.

«Para nosotros es el cierre de un largo proceso de negociación entre familias criollas y comunidades originarias. Es un acuerdo beneficioso para ambas poblaciones y para el proceso de regularización dominial en sí, que nos permite reafirmar la confianza entre los actores del Programa», destacó César Ardiles, referente territorial de FUNDAPAZ en el Pilcomayo.

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¿Qué es un lunar criollo?

A partir de los acuerdos alcanzados en el marco del Programa Pilcomayo, la distribución territorial asignó 400.000 hectáreas a las comunidades indígenas y 243.000 hectáreas a familias criollas. En algunos casos, estas familias fueron relocalizadas para cumplir con lo acordado. En otros, las propias comunidades indígenas y las familias criollas decidieron que estas últimas permanecieran en el lugar donde históricamente habían vivido.

Así surgieron los llamados «lunares criollos»: espacios específicos ubicados dentro del territorio indígena donde las familias criollas pueden continuar desarrollando su vida cotidiana. Se trata de una solución construida desde el diálogo y el consenso, que permite resolver conflictos territoriales respetando los derechos y las trayectorias de quienes habitan el territorio.

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Un proceso que lleva décadas

El Programa Pilcomayo es una experiencia única de diálogo intercultural y búsqueda de soluciones compartidas en torno al acceso a la tierra.

Hace más de cuarenta años, las comunidades indígenas iniciaron el reclamo por el reconocimiento de la propiedad comunitaria de sus territorios en los ex lotes fiscales 55 y 14. Al mismo tiempo, las familias criollas que habitaban la zona desde hacía generaciones también buscaban garantizar sus derechos sobre la tierra.

En el año 2000, ambas poblaciones comenzaron un proceso de trabajo conjunto que dio origen al Programa Pilcomayo, integrado por las organizaciones representativas de cada sector, junto con el acompañamiento de FUNDAPAZ y ASOCIANA.

Fruto de ese camino de diálogo, en 2014 se alcanzó un acuerdo histórico sobre la distribución del territorio, posteriormente reconocido por el Gobierno de Salta y ratificado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en 2020. El resultado fue la adjudicación de 400.000 hectáreas a las comunidades indígenas y 243.000 hectáreas a las familias criollas.

Hoy, la conformación del Lunar Criollo Pozo El Chañar demuestra que, aun frente a desafíos complejos, es posible avanzar mediante el encuentro, la escucha y la construcción de acuerdos duraderos. Cada nuevo paso fortalece la seguridad jurídica de las familias involucradas y acerca al Programa Pilcomayo al cumplimiento de uno de sus principales objetivos: garantizar el acceso a la tierra a través de procesos participativos y respetuosos de la diversidad cultural.

Fundapaz: principales acciones y logros alcanzados en 2024

Hace 51 años que trabajamos alentando el desarrollo rural en el norte argentino, para mejorar la vida de las familias campesinas e indígenas que acompañamos. Algunos de nuestros logros de este año son:

 Acceso al agua: realizamos diferentes obras de acceso al agua para consumo y producción.  En Salta, en el marco de un proyecto que se trabajó en conjunto con Asociana, la cooperativa Wichi Choway, y que contó con el apoyo de la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS), se hicieron 75 cisternas para cosechar agua de lluvia, de las cuales Fundapaz construyó 26. Cada una de ellas beneficia a una familia indígena. En articulación con Pata Pila, construimos 3 obras de agua en la Comunidad La Loma de Embarcación.

Actualmente estamos comenzando a construir 18 cisternas con el financiamiento de la provincia de Salta. Seis obras comunitarias en Los Blancos, 6 familiares en Santa Victoria Este y 6 familiares en El Ocultar, en Rivadavia Banda Sur.

Producción: brindamos asistencia técnica para el desarrollo de huertas familiares y de la apicultura. Colaboramos en la formación de 25 huertas en comunidades indígenas y 4 en familias criollas de Los Blancos en Salta; y otras 4 en distintos parajes de Santa Victoria Este. Se armó un apiario comunitario wichí en Los Blancos y otro en Rivadavia Banda Sur, y se creó la Escuela de Apicultura Campesina e Indígena.

Capacitaciones: en el marco del Programa Integral de Formación que desarrolla FUNDAPAZ con Juventudes, jóvenes de comunidades wichi, guaraní y de organizaciones criollas del norte de Salta y noreste de Jujuy participaron en diferentes espacios de formación con el propósito de fortalecer su identidad cultural, sus capacidades de liderazgo y su inserción en los territorios donde viven a través del desarrollo de iniciativas propias.

cisterna Pilcomayo

Acompañamiento a mujeres: por medio de reuniones periódicas y talleres asesoramos a mujeres de 4 organizaciones de Santiago del Estero, Santa Fe y Jujuy para el diseño de una propuesta colectiva de trabajo. Las mismas se desarrollan en el marco del Programa Productoras de Bosques Nativos, que se ejecuta con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), una iniciativa que busca reducir las brechas de género en las comunidades que habitan los bosques.

Las mujeres que participan de este programa integran la Asociación Civil de Pequeños Productores Caprinos del Noroeste de Copo (ACPProNOC) y de Reservas Campesinas de Ojo de Agua, en Santiago del Estero; el grupo guaraní Kuña Iporá de las Yungas, en Jujuy; y la Asociación Civil UOCB de la Cuña Boscosa Santafesina.

Manejo de bosques: mediante un acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), estamos desarrollando los primeros 2 proyectos de “Ganadería Sostenible de la región forestal del Parque Chaqueño Argentino mediante el Manejo de Bosque con Ganadería Integrada (MBGI)” de Argentina. Los mismos se están llevando adelante en dos parajes de Morillo, Salta. Buscan favorecer la biodiversidad y reducir los efectos de gases invernaderos en la producción y cadena de suministro.

Acceso a la tierra: continuamos con el asesoramiento a familias y organizaciones. Este año, 4 familias del paraje El Gusano, en Santa Fe, obtuvieron las escrituras de sus tierras. Ellos integran la organización Vida en Libertad.

Trabajo socio organizativo: acompañamos a organizaciones que integran el Encuentro de Organizaciones Campesinas e Indígenas del Norte Argentino (ENCONA), facilitando la realización de los encuentros provinciales previstos para este año en Santiago del Estero, Salta y Jujuy, donde se abordaron problemáticas locales y se planificaron acciones conjuntas de incidencia, a nivel territorial.

Agradecemos a los organismos nacionales e internacionales, gobiernos, instituciones y agencias que nos acompañan. Su apoyo hace posible que sigamos trabajando para mejorar la vida de las familias y comunidades y así contribuir a reducir la pobreza rural en el norte del país.

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