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Acercar la justicia al territorio

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¿Qué hacer frente a una situación de violencia? ¿Cómo actuar ante un conflicto por la tierra? ¿Dónde realizar una denuncia y qué sucede después? Estas fueron algunas de las preguntas que atravesaron un taller de acceso a la justicia organizado por FUNDAPAZ y la Mesa de Tierra del Salado Norte en San José del Boquerón, Santiago del Estero, junto a hombres, mujeres y jóvenes de organizaciones de la zona.

Conocer nuestros derechos es importante. Pero también lo es saber cómo ejercerlos, a quién recurrir y qué herramientas existen cuando esos derechos son vulnerados. En las comunidades rurales, donde las distancias y las dificultades para acceder a determinados servicios pueden convertirse en una barrera adicional, contar con información clara y cercana resulta especialmente necesario.

Con esa mirada, organizamos el “Taller de Acceso a la Justicia” en San José del Boquerón, un espacio de encuentro e intercambio para conversar sobre situaciones que atraviesan la vida cotidiana de las familias y comunidades rurales.

La actividad reunió a hombres, mujeres y jóvenes pertenecientes a distintas organizaciones que acompañamos en Santiago del Estero. El encuentro se desarrolló de manera presencial en la sede de UPPSAN, en Potrero Bajada, y simultáneamente de forma virtual, permitiendo ampliar la participación desde otros lugares.

El taller estuvo a cargo de la Dra. Valeria Díaz, jueza Civil y Comercial del Departamento Copo e integrante del Comité de Consolidación Territorial del Capítulo Argentina del Comité Panamericano de Juezas y Jueces por los Derechos Sociales y la Doctrina Franciscana (COPAJU).

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Derechos que se ejercen

Uno de los ejes centrales del encuentro fue la violencia de género y familiar. Se conversó sobre cómo reconocer distintas formas de violencia —física, psicológica, económica y digital— y, fundamentalmente, sobre qué hacer frente a ellas.

¿Dónde se realiza una denuncia? ¿Qué sucede si una autoridad se niega a recibirla? ¿Qué medidas de protección pueden solicitarse? ¿Cómo puede una organización acompañar a una persona que está atravesando una situación de violencia? Partir de estas preguntas permitió acercar conceptos jurídicos a situaciones concretas y brindar herramientas para saber cómo actuar y dónde buscar ayuda.

Otro de los temas trabajados en la jornada fue el derecho a la tierra, una cuestión central para muchas de las familias campesinas que viven y producen desde hace generaciones en Santiago del Estero. Durante el intercambio se abordaron los derechos asociados a la posesión, la importancia de conservar documentación y otras pruebas que permitan acreditar el vínculo de las familias con sus tierras, y las herramientas disponibles para actuar pacíficamente frente a conflictos o intentos de desalojo.

También hubo espacio para conversar sobre situaciones familiares frecuentes, como el cuidado de hijos e hijas, las cuotas alimentarias y la inscripción tardía de nacimientos.

 

Preguntar, escuchar y compartir

Más allá de los contenidos, una parte fundamental del taller fue el diálogo. Los participantes pudieron plantear dudas, compartir situaciones habituales en sus comunidades y conversar directamente con la jueza sobre los caminos posibles para abordarlas. Algunas consultas particulares también pudieron ser orientadas respetando la privacidad de cada persona.

Ese intercambio es parte central de este tipo de encuentros. Porque el acceso a la justicia no comienza solamente cuando una persona llega a un juzgado: también comienza cuando conoce sus derechos, puede reconocer que una situación los está vulnerando y sabe cuáles son las herramientas y las instituciones a las que puede recurrir.

Desde FUNDAPAZ acompañamos desde hace años a organizaciones y familias campesinas del norte argentino en procesos vinculados al desarrollo territorial y al ejercicio de sus derechos. En ese camino, generar espacios de formación y encuentro permite fortalecer las capacidades de las propias comunidades para afrontar situaciones de violencia hacia las personas, el ambiente y los territorios.

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Iniciamos un Plan Integral Comunitario para el manejo del bosque en Santa Fe

Promover sistemas productivos con un enfoque agroecológico es una de las estrategias que impulsamos en las zonas donde trabajamos, buscando potenciar la producción de las familias campesinas en equilibrio con el cuidado del bosque nativo. En sintonía con esta búsqueda, comenzamos a implementar un Plan Integral Comunitario (PIC) con familias ganaderas que viven en el Paraje 70/800, depto. Vera, Santa Fe.

El proyecto se desarrolla en articulación con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Dirección de Bosques y Áreas Protegidas de la Provincia de Santa Fe, y tiene como beneficiarios a productores de ganado mayor y menor pertenecientes a la Unión de Familias Organizadas de la Cuña Boscosa y los Bajos Submeridionales (UOCB), organización a la que acompañamos desde hace años en el norte provincial.

El objetivo del PIC es fortalecer el manejo socioforestal, impulsando el desarrollo rural sostenible y la conservación del monte nativo. Su metodología parte del trabajo grupal y comunitario, integrando saberes locales, planificación participativa y la gestión sostenible de los recursos del territorio.

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Como parte de las actividades iniciales del proyecto, hicimos una recorrida por el territorio junto con los productores ganaderos y realizamos un inventario forestal de la zona. Además, compartimos un primer taller de presentación para definir acuerdos de gobernanza e intercambiar miradas. A partir de las necesidades planteadas por los productores, la iniciativa buscará mejorar la conectividad, los corrales, las aguadas, etc., para fortalecer la producción y conservar los recursos naturales.

En el monte chaqueño, la ganadería tradicional enfrenta desafíos históricos: limitaciones tecnológicas, escaso acceso a políticas públicas y los impactos del cambio climático. Por eso, el enfoque del Plan Integral Comunitario propone adaptar los sistemas de producción a las condiciones naturales del ecosistema, combinando la producción con la regeneración del bosque y la mejora de la calidad de vida de las familias.

Porque cuidar el monte y producir en armonía con él no son caminos opuestos, sino parte de una misma apuesta por la sostenibilidad, la dignidad y el arraigo rural.

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