Pilcomayo reunion

Nueva etapa en el proceso de regularización territorial en Santa Victoria Este

Representantes de la Organizaciones de Familias Criollas (OFC), Vecinos Unidos, Raíces del Chaco, 20 de Septiembre; de comunidades indígenas agrupadas en Lhaka Honhat (LH); miembros de ASOCIANA y FUNDAPAZ, quienes con el apoyo de las agencias Misereor Pan Para el Mundo, venimos desde hace más de 20 años participando en el proceso de regularización territorial de las dos poblaciones  en los ex lotes fiscales 55 y 14 en Santa Victoria Este, Salta, nos reunimos recientemente para revalorizar y evaluar el camino recorrido, reconocer los desafíos y acordar un nuevo plan de trabajo para los próximos años.

En el marco de este proceso, denominado localmente Programa Pilcomayo, luego de muchos años de gestiones ante el gobierno provincial y nacional, realización de mapeos participativos, diálogos y acuerdos entre los principales actores para tratar de resolver este caso que abarca 643.000 hectáreas y presenta a dos poblaciones viviendo en un mismo territorio, LH presentó en 1998, con patrocinio del CELS, su reclamo ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA.

En 2020 la Corte IDH falló a favor de las comunidades, dispuso que se le entregara un título único de propiedad comunitaria de 400.000 has y, a la vez, obliga al Estado argentino a garantizar en un plazo de 6 años el derecho a la identidad cultural, a un ambiente sano, a la alimentación y al agua. En este contexto también se reconoce el derecho a propiedad de la tierra de 243.000 hectáreas para las familias criollas. Muchas de ellas se tendrán que relocalizar fuera del territorio indígena.

Actualmente, el territorio está medido y delimitado en un 90 por ciento. Hay entre 15 y 20 familias criollas que se relocalizaron por sus propios medios. Falta aún acompañamiento y recursos de parte del Estado, para terminar de completar el proceso en los tiempos previstos por la Corte.

“Es necesario ver cómo se proyecta la vida en el territorio. Hay que diagramar un modelo productivo para las familias y ver qué impacto tiene en las personas. Hoy hay gente que ya está reubicada, otras que no y otras a las que le falta interiorizarse bien con todo el proceso”, señaló Ivan Palomo de la organización Vecinos Unidos, y destacó que para mudarse se necesita agua y obras de infraestructura.

Por su parte Cristina Pérez, coordinadora de LH destacó que “es necesario mantener la memoria. Si queremos tener algo es importante empezar por la memoria. Las dos partes entendimos que para solucionar esto teníamos que llegar a un acuerdo. Hoy estamos en una nueva etapa de esta lucha, tenemos que ver cómo nos organizamos, qué tipo de gobernanza queremos para el territorio y también ver qué piensan los jóvenes”.

La necesidad de seguir trabajando juntos garantizando la paz social fue uno de los principales acuerdos confirmados. “Al analizar la línea de tiempo de este proceso histórico se vio cómo al principio se desconfiaban unos de otros, se tenían miedo. Luego se fueron conociendo más, profundizaron el diálogo y finalmente decidieron trabajar juntos en este reclamo. En esta reunión se está acordando cómo continuar el camino en una nueva etapa”, comentaba Silvia Reynoso de FUNDAPAZ.

José Cantero de ASOCIANA agregó: “Con la denuncia ante la CIDH y el proceso de trabajo se consiguieron cosas importantes, pero falta muchísimo. Por otro lado, la pandemia nos dejó una huella muy profunda porque se fueron dirigentes muy importantes”.

Campo Alegre

Tener agua para mejorar la vida

Cada semana que pasa de estos últimos meses varias familias de las comunidades indígenas que viven en Santa Victoria Este, en el departamento Rivadavia, Salta, están más cerca de acceder a un derecho humano elemental como es el acceso a agua segura para consumo.

 

Allí, en el Chaco Salteño se está desarrollando el proyecto Agua segura en comunidades indígenas del Municipio de Santa Victoria Este, del Ministerio de Obras Públicas de Nación, con el apoyo de UNOPS, de Naciones Unidas y la asistencia técnica y el acompañamiento de FUNDAPAZ en tres de las nueve comunidades donde se está realizando.

El proyecto, que incluye en total la construcción de 75 cisternas de captación y almacenamiento de agua de lluvia, se está implementando en el territorio de los ex lotes fiscales ex Lotes Fiscales 14 y 55, cuya extensión es de

643.000 hectáreas que están implicadas en el caso “Comunidades indígenas miembros de la Asociación Lhaka Honhat (“Nuestra Tierra”) vs. Argentina”, que cuenta con sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) dictada a favor de Lhaka Honhat y que obliga al Estado argentino a realizar acciones para resarcir los derechos violados de las comunidades indígenas, entre los cuales se encuentra el derecho al acceso a agua segura para consumo. Es en este contexto, que este plan de obras busca ir cumpliendo con dicha sentencia.

Campo Alegre2

Estas obras beneficiarán  a 75 familias de nueve comunidades indígenas. Un plan que surgió luego de la Consulta Previa Libre e Informada que hizo el Estado junto con Lhaka Honhat. Las comunidades son: Campo Alegre, Quebrachal, Pozo El Algarrobo, Arrozal, Bella Vista, Rancho El Ñato Dos, Zapallar, San Miguel y Palmitas. Este trabajo también incluye el acompañamiento y la capacitación de las familias en el uso y mantenimiento de los sistemas de captación y almacenamiento de agua de lluvia.

FUNDAPAZ está acompañando este proceso y las obras que se realizan en Campo Alegre (7cisternas), Quebrachal (6 cisternas) y Pozo El Algarrobo (13 cisternas). En Campo Alegre  de las 7 cisternas, ya hay más de dos terminadas. Allí el equipo constructor está conformado por jóvenes wichi de San Patricio y Los Blancos; y criollos de Santa Victoria Este.

“Todas las obras de acceso al agua que estamos haciendo en la zona se realizan en el marco de la sentencia de la Corte IDH. Por otro lado, con las poblaciones criollas ya realizamos 15 represas para producción y se están terminando 27 cisternas”, contó César Ardiles, referente de la Fundación en el Pilcomayo.

El fallo de la Corte IDH es histórico, reconoce todo el proceso de trabajo institucional y político que FUNDAPAZ junto con la Organización de Familias Criollas (OFC) y Asociana con Lhaka Honhat vienen haciendo en el marco del Proyecto Pilcomayo desde 2002, con el apoyo de Misereor y Pan Para el Mundo, para alcanzar un ordenamiento territorial participativo y concertado de dos poblaciones, la criolla y la indígena, que acreditan derechos en el territorio.

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