Un año de trabajo junto a las comunidades para conservar la cuenca del río Bermejo - Foto 1

Un año de trabajo junto a las comunidades para conservar la cuenca del río Bermejo

Un año de trabajo junto a las comunidades para conservar la cuenca del río Bermejo - Foto 1

Durante los últimos doce meses, comunidades indígenas, pescadores artesanales, organizaciones locales y equipos técnicos trabajaron de manera conjunta para construir una agenda de conservación de uno de los ecosistemas más importantes del norte argentino.

 

En el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, que se conmemora cada 5 de junio, FUNDAPAZ y The Nature Conservancy (TNC) presentaron los resultados de la primera etapa del Programa de Conservación de la Cuenca del río Bermejo, una iniciativa orientada a proteger la biodiversidad, fortalecer la gestión sustentable de los recursos naturales y promover la participación de las comunidades que habitan este territorio estratégico del norte argentino.

Durante este período de trabajo, se realizaron entrevistas, relevamientos territoriales, visitas a campo, talleres participativos y mapeos comunitarios en distintos puntos de Salta y Jujuy. El proceso involucró a comunidades indígenas, pescadores artesanales, organizaciones locales, equipos técnicos y organismos públicos, con el objetivo de identificar problemáticas prioritarias, reconocer actores clave y construir una mirada compartida sobre los desafíos ambientales y sociales que enfrenta la cuenca.

El trabajo permitió fortalecer a la Asociación de Pescadores Indígenas del Río Bermejo (APIRB), impulsar una propuesta de actualización de la normativa de pesca artesanal indígena y abrir espacios de diálogo con autoridades provinciales para abordar los principales desafíos ambientales y sociales de la cuenca.

¿Por qué es importante la cuenca del Bermejo?

El río Bermejo es uno de los últimos grandes corredores fluviales aún inalterados de Argentina. Nace en Bolivia y, en su recorrido de 1.450 kilómetros hacia su desembocadura en el río Paraguay, atraviesa las provincias de Jujuy, Salta, Formosa y Chaco, conectando los Andes con la llanura del Plata.

La biodiversidad y los medios de vida de miles de personas dependen directamente de la salud del río. En las riberas y áreas de influencia de esta cuenca, especialmente en las provincias de Salta y Jujuy, habitan históricamente pueblos indígenas como los wichí, toba, guaraní y kolla, además de numerosas familias criollas. Sus medios de vida mantienen una estrecha relación con el río y el monte chaqueño, ya que dependen de sus recursos para actividades como la pesca, la recolección, la agricultura familiar, la ganadería menor y el acceso al agua.

Sin embargo, la cuenca enfrenta múltiples amenazas ambientales y sociales, entre ellas los desmontes y cambios en el uso del suelo, la contaminación, la pérdida de biodiversidad, la degradación de ecosistemas, la escasez de agua durante las épocas secas y las condiciones de vulnerabilidad que afectan a numerosas comunidades ribereñas.

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Una primera etapa de trabajo colectivo

La fase inicial del Programa estuvo orientada a comprender de manera integral la realidad ambiental, social y productiva de la cuenca del río Bermejo, incorporando las perspectivas y conocimientos de quienes viven y trabajan cotidianamente en el territorio.

A través de un proceso participativo desarrollado en distintas localidades de Salta y Jujuy, comunidades indígenas, pescadores artesanales, organizaciones locales y equipos técnicos analizaron problemáticas vinculadas al acceso y uso de los recursos naturales, la conservación de la biodiversidad, la gestión del agua, la pesca y las oportunidades de desarrollo local.

Este trabajo permitió identificar puntos críticos ambientales y sociales, reconocer actores estratégicos para la conservación y construir una visión compartida sobre los principales desafíos que enfrenta la cuenca.

Posteriormente, se llevó adelante una etapa de devolución y validación comunitaria de los resultados obtenidos, con el objetivo de fortalecer la apropiación local del Programa y promover la participación de las comunidades en la definición de futuras acciones.

En ese marco se realizaron encuentros en Orán, Los Blancos, Embarcación y Libertador General San Martín, entre otras localidades de Salta y Jujuy, donde se debatieron propuestas vinculadas a la planificación territorial, la conservación de los ecosistemas y el uso sustentable de los recursos naturales.

“El objetivo fue que las comunidades locales se apropien del Programa y lo identifiquen como un puente entre sus demandas y los organismos de gestión de la provincia”, explica Andrea De Álvarez, referente territorial de FUNDAPAZ en Salta. “Eso les permitirá resolver problemas relacionados con el río, el monte y sus recursos, y avanzar en estrategias de conservación y uso sostenible del ecosistema”.

Avances concretos junto a comunidades pesqueras

La planificación de acciones junto a comunidades vinculadas a la pesca de subsistencia en el río Bermejo fue uno de los focos desarrollados en este período. Entre otras actividades, se realizaron talleres y procesos de asistencia técnica para acompañar la regularización de la personería jurídica de la Asociación de Pescadores Indígenas del Río Bermejo (APIRB).

Además, se promovieron espacios participativos para analizar y actualizar normativas vinculadas a la actividad pesquera desarrollada por las comunidades de la zona, una actividad clave para la seguridad alimentaria local.

En este sentido, FUNDAPAZ, TNC y APIRB mantuvieron un encuentro con la Jefatura de Gabinete y la Secretaría de Ambiente del Gobierno de Salta para presentar las problemáticas detectadas, los principales avances del Programa y una propuesta de actualización de la normativa de pesca artesanal indígena. Esta propuesta, construida de manera colectiva junto a los pescadores, continuará siendo trabajada durante los próximos meses.

Un desafío ambiental y social para toda la región

Conservar la cuenca del Bermejo implica mucho más que proteger un curso de agua: supone preservar ecosistemas fundamentales para mitigar los efectos del cambio climático, sostener la biodiversidad y garantizar medios de vida para miles de personas.

Durante los próximos meses, el Programa continuará fortaleciendo el trabajo con comunidades ribereñas, organizaciones locales y organismos públicos para impulsar acciones que contribuyan a la conservación del río Bermejo y al bienestar de las poblaciones que dependen de él.

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Nota 1, Jóvenes que construyen futuro en sus comunidades - Foto 1

Jóvenes que construyen futuro en sus comunidades

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En distintas comunidades del norte argentino, jóvenes wichí y guaraní están dando sus primeros pasos como emprendedores, impulsando iniciativas propias que buscan mejorar sus condiciones de vida y aportar al desarrollo de sus territorios.

A partir del proyecto “Capacitación para jóvenes de comunidades wichí y guaraní del noroeste argentino”, que llevamos adelante con el apoyo de Adveniat, fueron seleccionados y financiados 16 emprendimientos impulsados por jóvenes de Salta y Jujuy. Detrás de cada uno de estos proyectos hay historias, aprendizajes y el deseo de construir un futuro en sus comunidades.

Entre las iniciativas seleccionadas se encuentran propuestas vinculadas a la producción de alimentos, huertas, oficios y servicios. Pero más allá de la diversidad de rubros, todas comparten un mismo punto de partida: el compromiso de los jóvenes con sus territorios.

Este proceso es el resultado de un camino de formación y acompañamiento que se desarrolló desde 2024. El proyecto tuvo como objetivo fortalecer el liderazgo juvenil, la identidad cultural y la participación comunitaria, promoviendo que los jóvenes se reconozcan como actores clave en sus territorios.

Para ello, se llevó adelante la “Ruta de Encuentros de Juventudes”, una serie de espacios de formación e intercambio en los que participaron jóvenes de comunidades guaraníes del Ramal jujeño y de comunidades wichí de Salta. En total, se realizaron ocho encuentros en distintas localidades de ambas provincias, donde más de un centenar de jóvenes pudieron compartir experiencias, reflexionar sobre sus realidades y proyectar iniciativas propias.

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A lo largo de estos encuentros, se trabajó en el reconocimiento de la identidad, el fortalecimiento organizativo y la construcción de ciudadanía, generando espacios de diálogo donde las juventudes pudieron expresar sus inquietudes, intereses y expectativas.

En una segunda etapa, se realizaron talleres de acompañamiento técnico para la formulación de proyectos, donde los participantes desarrollaron sus ideas en propuestas concretas, incorporando herramientas para evaluar su viabilidad económica, social y ambiental, así como su impacto en la comunidad.

La selección de los emprendimientos fue el resultado de este proceso, que no solo buscó identificar iniciativas con potencial, sino también fortalecer las capacidades de las juventudes para pensar, planificar y llevar adelante sus propios proyectos.

Emprendimientos seleccionados y sus protagonistas

El proyecto no solo ha permitido la creación de 16 emprendimientos, sino que ha dado vida a historias de jóvenes decididos a cambiar su futuro y el de sus comunidades. Con esfuerzo y dedicación, estos jóvenes están transformando sus ideas en proyectos productivos, siempre con la mirada puesta en el desarrollo económico local y en la preservación de sus tradiciones culturales.

En la comunidad Kolla Guaraní de Calilegua, Jujuy, Gustavo Silva se ha lanzado a la producción de alfajores artesanales bajo el nombre de “Pita’Iyu”. Con una visión clara de futuro, Gustavo comparte su experiencia: “Las capacitaciones nos han brindado mucho para nuestro crecimiento, para que a futuro podamos hacer algo más industrial y llegar a más gente. De esa manera, poder dar a conocer nuestra comunidad, nuestra cultura y lo que conlleva el proceso de elaboración de alfajores”. El mismo deseo tiene Guillermo Saravia, joven de la Comunidad El Artesano de Los Blancos, Salta, quien lleva adelante un emprendimiento de producción de lechones: “Esta oportunidad que me dan me va a permitir empezar mi propio negocio a escala”.

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Aldana Estucasio, de El Bananal, Jujuy decidió emprender en la venta de comida. Este proyecto, además de ser su fuente de ingresos, representa su sueño de ayudar a su familia y, algún día, abrir un bar-comedor: “Gracias a los cursos, aprendí a valorar lo que uno tiene y a reconocer el valor del trabajo”. Un sentimiento compartido por Verónica, también dedicada a la venta de comidas: “El microemprendimiento fue de mucha ayuda, porque con eso puedo sustentar mi casa y mi estudio. Hago sándwiches, empanadas, y estoy vendiendo. Quiero seguir creciendo, para en un futuro alquilar un local para poder producir más y tener más salida”.

En sus testimonios, los jóvenes no solo transmiten el entusiasmo por sus proyectos personales, sino que comparten el deseo de ayudar a otras personas. “Quiero agradecer por la ayuda que me dieron para avanzar en mi emprendimiento, con todas las herramientas que me pudieron brindar, me permite ayudar también a personas que lo necesitan e impulsarlos a lanzar sus emprendimientos”, cuenta Álvaro Pereira. Un caso similar al de Ramón Díaz, un joven hipoacúsico de El Bananal que logró empezar su propio taller de soldadura. “La idea es ayudarlo a que saque adelante su proyecto de trabajo, para que pueda independizarse. Ahora, por el proyecto que le ayudaron a hacer, su devolución es hacer cosas por la comunidad”, cuenta la mamá de Ramón

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Pero las historias no terminan ahí. Facundo Jiménez, en El Bananal, está llevando adelante su emprendimiento de peluquería, mientas que Noelia Acosta, en La Unión, Salta, pudo comenzar la producción en una huerta agroecológica. Jorgelina Vallejos, en la Comunidad La Ruedita de Los Blancos, empezó su emprendimiento de corte y confección de indumentaria de mujeres wichí, y Analía Vallejos, de la misma comunidad, está creciendo en la venta de productos en su almacén “Todo suelto”.

Algunos emprendimientos, además, son parte de un esfuerzo en conjunto con las familias: es el caso de Leonel Vallejos, de la Comunidad La Ruedita de Los Blancos, quien empezó un taller de motos y gomería junto a su papá, y de Noelia Barraza, de la Comunidad Lote 6 de Los Blancos, quien se dedica a la venta de pan casero junto a su mamá.

Cada uno en su área, los emprendimientos se han convertido en una herramienta para la transformación social, con un impacto positivo en las comunidades. “Espero que sigan apoyando los sueños de los jóvenes indígenas”, expresó con esperanza Guillermo Saravia.

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Un futuro prometedor

Más allá de los resultados concretos, el proyecto dejó aprendizajes y transformaciones que van mucho más allá de los emprendimientos. Los espacios de encuentro permitieron fortalecer la confianza, generar redes entre jóvenes de distintas comunidades y abrir nuevas perspectivas sobre el futuro.

“Yo pensaba que para progresar había que irse, pero cuando visitamos Yariguarenda, un joven de ahí nos contó que desde nuestro lugar podemos prosperar y no tenemos que pensar en irnos, si no prepararnos y quedarnos en nuestra tierra”, expresó uno de los participantes, sintetizando una de las ideas que atravesó todo el proceso: la posibilidad de construir oportunidades desde el propio territorio.

Desde FUNDAPAZ creemos que fortalecer a las juventudes es clave para el desarrollo de las comunidades. Acompañar estos procesos implica no solo brindar herramientas, sino también generar espacios donde los jóvenes puedan reconocerse, organizarse y proyectarse. Porque cuando las juventudes tienen oportunidades, también crecen sus comunidades.

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