FUNDAPAZ inauguró salas para controlar la calidad del agua y promover la apicultura

FUNDAPAZ inauguró salas para controlar la calidad del agua y promover la apicultura

FUNDAPAZ inauguró salas para controlar la calidad del agua y promover la apicultura

En el marco de los festejos de los 50 años de FUNDAPAZ, se edificaron en Los Blancos y Morillos un Laboratorio de Análisis de Agua y la Sala de Extracción de Miel Horacio Barrazza.

Nota prensa medio: El Tribuno

La Fundación para el Desarrollo en Justicia y Paz (FUNDAPAZ) es una organización civil, sin fines de lucro, que desde 1973 trabaja por el desarrollo rural sustentable, con organizaciones indígenas y campesinas, en el norte argentino.

Hoy, con motivos de celebrarse los 50 años de trabajo de la fundación, se inauguraron dos salas para controlar la calidad del agua y para promover la apicultura. Por un lado, en la «Sala de Análisis de Calidad del Agua», que se creó en el marco de un acuerdo entre la Fundación y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), se realizarán análisis de calidad de agua mediante pruebas físicas, químicas y biológicas. “Vamos a poder detectar la presencia de bacterias, medir el PH y el nivel de turbiedad del agua”, explicó Romina Otero, promotora de FUNDAPAZ y responsable del laboratorio.

FUNDAPAZ cumplió 50 años e inauguró salas para controlar la calidad del agua y promover la apicultura

Se trata del agua de las cisternas que cosechan agua de lluvia de distintas organizaciones locales: la Zonal Criolla de Los Blancos, la Zonal Wichí y las que tiene la Asociación Unión y Progreso. Todas obras que se hicieron como parte del Programa de Acceso al Agua de la fundación.

Mientras que la «Sala de extracción de miel»  lleva el nombre de Horacio Barrazza, quien fue promotor y apicultor que trabajó muchos años acompañando a pequeños productores de la zona. Allí funciona la Escuela de Apicultura, donde se capacitan a jóvenes de la Zonal Criolla de Los Blancos, y próximamente se iniciarán capacitaciones para los jóvenes de la Zonal Wichí del lugar.

FUNDAPAZ cumplió 50 años e inauguró salas para controlar la calidad del agua y promover la apicultura

Luego del acto de presentación, la presidenta de la fundación, Cristina Garros Martínez detalló cuáles serán las funciones de las nuevas salas: «Desde el laboratorio de análisis de agua vamos a controlar las cisternas para procurar que el agua que consuma la población sea segura y además damos capacitaciones de cómo hacer el mantenimiento de las cisternas», explicó.
Por otro lado, detalló que la función que tendrá la sala de Extracción de Miel, que consiste en un  trabajo participativo entre los propietarios de las colmenas y los trabajadores de la sala: «Quienes tengan sus colmenas van a acercarse junto con los recipientes donde depositarán la miel y harán el trabajo de extracción en conjunto con el apicultor de la fundación».

Garros Martinez especificó que la sala de miel se construyó con fondos propios de la fundación, mientras que el laboratorio de agua es un proyecto financiado en conjunto con el gobierno provincial y la UNSA.
Entre las inauguraciones más recientes también se encuentra la «Sala de faenamiento de animales menores», edificada en la Asociación de Criollos «Unión y Progreso» y realizado con fondos de la fundación y también con un predio cedido por la Municipalidad de Morillos que será donde se ubicarán los corrales para los animales del faenamiento.

«Hay todo un procedimiento antes de avanzar con los proyectos, cada vez que hay fondos realizamos asambleas y son las comunidades que deciden dónde se van a hacer», agregó Garros Martinez. Por último, adelantó que pronto comenzarán con la instalación de cisternas para agua de lluvia que será financiada por las Monjas Franciscanas y también con financiación de organismos internacionales. Además continuarán con las capacitaciones en las comunidades para el control del agua y avanzarán en proyectos para las problemáticas de violencia de género.

gente torta

Festejamos cincuenta años de trabajo en el norte del país

El viernes 28 de julio es una fecha que seguramente quedará en los corazones de los que tuvieron y tienen algún vínculo con FUNDAPAZ. Ese día la Fundación festejó en Vera, Santa Fe, los 50 años de compromiso y trabajo sostenido en el norte argentino.

gente torta

En un encuentro en el que estuvieron presentes, los equipos de trabajo, miembros del Consejo de Administración, Hermanas del Sagrado Corazón de Jesús (orden que realizó la donación fundacional), hijos de Silvia y Jorge Pereda, representantes de funcionarios provinciales, y comunales; del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), de organizaciones campesinas de la provincia y ex miembros de FUNDAPAZ , entre otros invitados, se recordó el camino institucional recorrido y sus principales logros.

En los primeros años luego de su nacimiento, 14 de julio de 1973, un ex Consejero, Eduardo Serantes, describía a la institución como “un grupo diverso de maravillosas personas que trabajan juntas, con distintos perfiles, pero comprometidos en dar una oportunidad de desarrollo personal y comunitario a los más marginados de la sociedad argentina”.

En la actualidad en Vera, Sara Gaulan, una de las Hermanas del Sagrado Corazón, decía: “Me siento con mucha emoción porque recuerdo a Esther Sastre quien fue en ese momento la Superiora provincial junto con la hermana Virginia Landívar, ellas pensaban que los bienes tenían que ser para la comunidad y eso fue lo que se reflexionó al hacer la donación.  Hoy nosotras estamos acá, pero también están todas nuestras hermanas de distintas comunidades y de Buenos Aires. Sentimos que tenemos un camino hecho en conjunto con FUNDAPAZ. Siempre lo estamos apoyando y agradeciendo”.

salon

Al referirse al proceso de trabajo de estos años, Martín Simón, coordinador de la Mesa Programática Nacional, señaló que la institución siempre estuvo al lado de las comunidades indígenas y campesinas y de las organizaciones que estas comunidades fueron conformando escuchándolas. “Fue de este modo que hicimos nuestra experiencia. Recuerdo cuando llegué a la institución en 1990, estaba muy perdido en la oficina mirando proyectos, cartillas, y le pregunté a Silvia Pereda ¿qué tengo que hacer? Ella se sentó y me dijo: agarrá la moto y andá a visitar a los productores, mirá muy bien lo que ellos hacen y si podes mejorar un poquito lo que ellos ya están haciendo, ganaste el partido. Fue la mejor lección de extensión rural de mi vida”, destacó a la vez que agregó “no hacemos un trabajo en soledad. Nos relacionamos con muchos actores y siempre con la misma lógica de escucha”.

El trabajo con poblaciones diferentes como son la indígena y campesina es otro aspecto que caracteriza el abordaje institucional en los territorios. En ese sentido, Gabriel Seghezzo, coordinador estratégico de Gestión y Relaciones Institucionales, contó: “Trabajar de esta manera hace 50 años no era algo bien visto ni siquiera en los grupos territoriales. O se trabaja con indígenas o con campesinos, eran enemigos y tenían que resolver sus conflictos. Cuando en 1982 las Hermanas del Sagrado Corazón, que tenían una oficina en Los Blancos, Salta, llamaron a  FUNDAPAZ  para resolver un problema de tierras, porque en principio el gobierno de la provincia quería resolver los conflictos en tierras fiscales, la fundación va a los Blancos para intentar  resolver ese conflicto y allí nos encontramos con la población indígena y campesina con los mismos problemas en un mismo territorio; entonces  empezamos a pensar metodologías de acuerdos entre grupos rurales para resolver y presentar propuestas superadoras al Estado. Así se genera una metodología que hoy tiene mucha validez que es un mapeo participativo y de resolución de conflictos para generar propuestas al Estado. De esta manera, se logró el primer acuerdo indígena- campesino en 1997 cuando se entregaron 100.000 hectáreas  a indígenas y campesinos en función del acuerdo territorial que habían hecho.”

“Luego este modelo- agregó- se replicó en Santa Victoria Este, donde 643.000 hectáreas fueron entregadas a indígenas y campesinos bajo acuerdo, donde también hay un juicio internacional ante la Corte Internacional de Derechos Humanos. Esta metodología permite generar información en los lugares donde nosotros trabajamos. Los Estados no la tienen, no saben  que ocurre en el Chaco profundo de la Argentina y en el norte. Y si la sociedad civil la pone a disposición del Estado, en un proceso serio de diálogo, se puede avanzar muy concretamente en encontrar soluciones.”

Darle continuidad a la realización de obras de acceso al agua, seguirá siendo uno de los objetivos a cumplir. “Creemos que promover el acceso a agua segura tanto para comunidades indígenas como para criollos en la zona del Chaco Salteño, es una forma de garantizar que tengan una vida digna. Mediante una labor donde participa la misma gente se construyen cisternas, represas y otras obras que brindan agua para consumo y producción.  Por otro lado, en los últimos tiempos tuvimos que dar junto con otras instituciones, acompañamiento y asesoramiento en temas nuevos para nosotros, como son la prevención de la violencia y el consumo de drogas. Seguramente tendremos el desafío de seguir atendiendo estas problemáticas”, comentó Cristina Garros Martínez, presidenta de FUNDAPAZ, al referirse al futuro institucional.

Distintas voces y recuerdos de los presentes se fueron compartiendo a lo largo de la jornada que se tiñó de fiesta y de emoción al reflexionar sobre lo andado y los pasos futuros en el norte argentino.

remeras
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