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Diez años de soluciones compartidas para garantizar el acceso al agua en el Chaco Salteño

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La Mesa del Agua para el Chaco Salteño celebró su décimo aniversario con un encuentro que reunió a autoridades provinciales, comunidades indígenas y campesinas, organizaciones sociales e instituciones que forman parte de este espacio colectivo. La jornada permitió repasar los avances construidos durante una década de trabajo conjunto y renovar el compromiso frente a los desafíos que aún quedan por delante.

El agua es vida, salud, producción y alimento. En el Chaco Salteño, donde el acceso a este recurso representa históricamente un desafío para muchas comunidades, garantizar su disponibilidad requiere mucho más que la construcción de obras: requiere diálogo, organización y trabajo colectivo.
Hace diez años, distintos actores del territorio entendieron que esta realidad exigía una respuesta conjunta. Así nació la Mesa del Agua para el Chaco Salteño, un espacio de articulación que reúne a comunidades indígenas y campesinas, organizaciones sociales, organismos públicos, instituciones técnicas y otros actores comprometidos con el derecho al agua.
Desde FUNDAPAZ somos parte desde el nacimiento de la Mesa, en 2016, buscando construir junto a otros actores un espacio que, con el tiempo, se consolidó como una experiencia de trabajo coordinado entre el Estado y la sociedad civil.

Una década de construcción colectiva

Para celebrar este aniversario, se realizó un encuentro en el Centro Cívico Grand Bourg, en Salta, donde estuvieron presentes autoridades provinciales, referentes de comunidades indígenas y campesinas, organizaciones e instituciones que integran este espacio colectivo. La jornada fue una oportunidad para mirar el camino recorrido durante estos diez años, compartir aprendizajes y renovar el compromiso frente a los desafíos que todavía persisten en el territorio.

Durante el encuentro también se presentó la aplicación “Mapeo Digital de Obras de Agua en el Chaco Salteño”, una plataforma web desarrollada técnicamente por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) e impulsada junto a FUNDAPAZ, organizaciones sociales, el Gobierno Provincial, municipios y comunidades. Esta herramienta permite relevar, sistematizar y visibilizar las obras de agua existentes y en desarrollo en el territorio, facilitando el acceso a información actualizada para mejorar la planificación y la toma de decisiones (la plataforma puede consultarse en: mesagua.streamlit.app).

Durante el encuentro, Gabriel Seghezzo, presidente de FUNDAPAZ, destacó cuatro pilares esenciales para la consolidación de la Mesa durante estos años: la redefinición de la relación entre Estado y sociedad civil, la participación de organismos internacionales, la ejecución de obras en territorio y la gestión del conocimiento. “Estos pilares han convertido a la Mesa del Agua en un modelo de articulación y acción concreta, proyectándose hacia un futuro de mayor alcance”, expresó.

Sergio Camacho, jefe de Gabinete de la Provincia de Salta, destacó el valor del trabajo conjunto construido durante estos años: “Nunca hay una sola solución, encontramos esta, la construimos entre todos y hay que profundizar los compromisos para seguir avanzando y mejorando la calidad de vida de cada uno de los habitantes, que al final del día es lo que importa”.

Por su parte, Florencia Luñis Zavaleta, coordinadora de la Mesa, definió como “altamente positivo” el balance de estos 10 años de trabajo, destacando la construcción de sistemas de cosecha de agua como una tecnología clave en períodos de sequía y la incorporación de más de 40 entidades de distintos niveles de gobierno y sociedad civil.

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Una Mesa para encontrar soluciones en territorio

A lo largo de estos diez años, la Mesa del Agua fue creciendo e incorporando nuevos actores. Asambleas, capacitaciones y espacios de intercambio permitieron que una diversidad de miradas y experiencias confluyan en un objetivo común: mejorar el acceso al agua de las poblaciones del Chaco Salteño.

En este camino, la Mesa impulsó diferentes iniciativas vinculadas a la promoción de sistemas de cosecha de agua de lluvia y al acompañamiento a procesos comunitarios. Buscando generar información confiable sobre el territorio, desarrolló herramientas como bases de datos, mapas participativos, sistemas de información y mapas interactivos que permiten conocer las obras realizadas y proyectadas, identificar necesidades y planificar futuras acciones.

Además, se impulsaron estaciones comunitarias para el monitoreo de la calidad del agua, e iniciativas para la formación en gestión y calidad de agua, como la certificación para constructores de cisternas junto a la Universidad Provincial de Administración, Tecnología y Oficios de Salta (UPATECO), y los encuentros de intercambio con otros territorios del Chaco.

Una Mesa para encontrar soluciones en territorio
A lo largo de estos diez años, la Mesa del Agua fue creciendo e incorporando nuevos actores. Asambleas, capacitaciones y espacios de intercambio permitieron que una diversidad de miradas y experiencias confluyan en un objetivo común: mejorar el acceso al agua de las poblaciones del Chaco Salteño.
En este camino, la Mesa impulsó diferentes iniciativas vinculadas a la promoción de sistemas de cosecha de agua de lluvia y al acompañamiento a procesos comunitarios. Buscando generar información confiable sobre el territorio, desarrolló herramientas como bases de datos, mapas participativos, sistemas de información y mapas interactivos que permiten conocer las obras realizadas y proyectadas, identificar necesidades y planificar futuras acciones.
Además, se impulsaron estaciones comunitarias para el monitoreo de la calidad del agua, e iniciativas para la formación en gestión y calidad de agua, como la certificación para constructores de cisternas junto a la Universidad Provincial de Administración, Tecnología y Oficios de Salta (UPATECO), y los encuentros de intercambio con otros territorios del Chaco.

El desafío de seguir construyendo juntos

Desde su creación, la participación de las comunidades estuvo en el centro de la Mesa del Agua.

Encuentros, talleres y espacios de diálogo permitieron que quienes viven cotidianamente los desafíos vinculados al agua pudieran aportar sus conocimientos, expresar sus prioridades y ser protagonistas de las soluciones.

Celebrar estos diez años significa reconocer un camino construido por muchas personas e instituciones. Pero también mirar hacia adelante: todavía quedan desafíos relacionados con ampliar las obras, fortalecer la gestión comunitaria del agua y continuar generando nuevas alianzas.

Porque los grandes desafíos del territorio no se resuelven de manera individual. Se resuelven construyendo confianza, compartiendo saberes y articulando esfuerzos. Y diez años después, la Mesa del Agua para el Chaco Salteño continúa demostrando que el diálogo y la acción colectiva son herramientas fundamentales para garantizar un derecho esencial: el derecho al agua.

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Cultivar alimentos, fortalecer comunidades

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A través del Programa “Fortalecimiento de Huertas Familiares”, estamos acompañando a comunidades indígenas de Salta con una iniciativa que combina capacitación, asistencia técnica y trabajo comunitario, buscando avanzar hacia una mayor soberanía alimentaria.

Preparar la tierra, elegir qué sembrar de acuerdo con la temporada, aprender a producir compost o encontrar formas naturales de proteger los cultivos de las plagas: detrás de cada huerta hay conocimientos, trabajo y decisiones que pueden hacer una diferencia importante en la alimentación cotidiana de una familia.

Con esa mirada, desde FUNDAPAZ llevamos adelante en Salta el Programa “Fortalecimiento de Huertas Familiares”, con el apoyo de KIA. La iniciativa busca acompañar a familias y comunidades para que puedan producir una mayor diversidad de alimentos, fortalecer sus capacidades y avanzar hacia una mayor autonomía alimentaria, aprovechando los recursos disponibles y cuidando el ambiente.

En este marco, una de las actividades más recientes se realizó en la comunidad El Artesano, Los Blancos, donde familias de seis comunidades indígenas participaron del taller “Alimentando el Buen Vivir”. Con la guía de los ingenieros agrónomos Víctor Pino y Natalia Barragan, se compartieron conocimientos y experiencias sobre siembra de temporada, preparación de almácigos, elaboración de compost, construcción de cercos, manejo de plagas y asociación de cultivos. Más que transmitir una serie de técnicas, estos espacios buscan recuperar y poner en común conocimientos, aprender de la experiencia de otras familias y encontrar alternativas que puedan aplicarse en cada comunidad.

Como parte de la actividad también se instaló un pluviómetro, en articulación con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y la Organización Meteorológica Mundial. Contar con información sobre las lluvias permitirá conocer mejor las condiciones locales y disponer de una herramienta más para planificar la producción.

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Una huerta que empieza mucho antes de la siembra

Además de los talleres, en distintos parajes de la zona, nuestro equipo territorial viene acompañando a las familias en sus propias huertas, preparando la tierra y planificando la producción para la nueva temporada.

Cada huerta tiene sus características y sus desafíos. Por eso, el acompañamiento parte de las posibilidades de cada familia y de cada comunidad: el suelo disponible, el acceso al agua, las semillas, los conocimientos existentes y aquello que se necesita fortalecer.

Las huertas familiares y comunitarias permiten producir alimentos frescos y diversos para el autoconsumo y, al mismo tiempo, disminuir la dependencia de alimentos que deben comprarse o trasladarse desde otros lugares. Pero su importancia va más allá de lo productivo.

Cuando las familias se organizan para preparar la tierra, intercambiar semillas, compartir conocimientos o encontrar soluciones frente a problemas comunes, la producción de alimentos también se convierte en una oportunidad para fortalecer los vínculos comunitarios.

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Producir cuidando el territorio

Esta iniciativa forma parte de una línea de trabajo más amplia de FUNDAPAZ: nuestro programa de Producción sostenible y agroecológica, mediante el cual acompañamos a familias campesinas e indígenas para que puedan cultivar alimentos y criar animales de manera sostenible, mejorar sus ingresos y, al mismo tiempo, cuidar los recursos naturales de los que dependen.

Promover prácticas agroecológicas significa producir mirando también hacia el futuro: conservar la fertilidad de los suelos, aprovechar mejor el agua, diversificar los cultivos y buscar alternativas que reduzcan el impacto sobre el ambiente.

En territorios donde acceder a alimentos variados y de calidad puede resultar difícil, contar con una huerta propia adquiere un valor especial. Significa recuperar capacidades, generar alimentos cerca de casa y fortalecer la posibilidad de que las propias comunidades participen de las decisiones sobre qué producir y cómo hacerlo.

Una huerta puede comenzar con una pequeña parcela de tierra y algunas semillas, pero lo que crece alrededor de ella puede ser mucho más: alimentos, conocimientos compartidos, autonomía y comunidad.

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