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Fortaleciendo nuestro trabajo en el Ramal Jujeño

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Como parte de nuestra agenda de trabajo para 2026, estamos proyectando un año con mayor presencia territorial en Jujuy, con nuevas iniciativas y alianzas estratégicas con actores públicos y comunitarios.

Uno de los territorios donde trabajamos y desarrollamos nuestros programas es el Ramal jujeño, donde acompañamos a familias de las localidades de Calilegua, Fraile Pintado, Vinalito, San Pedro, Libertador San Martín, Yuto y Bananal. Allí llevamos adelante procesos sostenidos que integran identidad, ambiente y desarrollo, buscando mejorar la calidad de vida de las comunidades indígenas y campesinas de la zona.

Como parte de nuestra planificación institucional, junto a nuestro equipo estamos definiendo los lineamientos estratégicos para el período 2026-2030, en el que buscaremos fortalecer nuestra presencia territorial en Jujuy. Para ello, estamos sentando las bases para contar con una sede propia en El Bananal, Yuto.

Para impulsar iniciativas de manera colectiva, estamos articulando distintas acciones estratégicas con organismos nacionales e internacionales. Hemos firmado un convenio con el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas a nivel nación, que articularemos con los equipos de cada provincia, buscando planificar de manera conjunta proyectos vinculados al acceso al agua, a la regularización de tierras, a actividades de formación, entre otros temas.

Estamos desarrollando también consultorías solicitadas por organismos como el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), aportando nuestra experiencia territorial a nivel regional. Además, trabajamos en forma conjunta con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) la gestión de conocimientos con la Plataforma Semiáridos de América Latina y DAKI Semiárido Vivo, iniciativas regionales enfocadas en la capacitación en agricultura resiliente al clima.

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Uno de los ejes centrales de nuestra Fundación es el fortalecimiento del rol de mujeres y jóvenes, impulsando emprendimientos productivos y el acceso a oportunidades formativas. En el marco del Programa Mujeres Productoras de Bosques Nativos, junto a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), estamos avanzando con la ejecución del proyecto Kuña Ipora de las Yungas, que reúne a 30 mujeres del Bananal.

Por otro lado, el proyecto “Capacitación para jóvenes guaraníes y wichí del norte argentino”, que ejecutamos con el apoyo de la organización Adveniat, ya transita su segundo año, promoviendo más de diez microemprendimientos que fortalecen la identidad cultural y el proyecto de vida de los jóvenes en el territorio. Además, acompañamos con becas a jóvenes de Jujuy que se recibieron en la Diplomatura de Agricultura Familiar y Transformación Territorial de la Universidad de Santiago del Estero.

El acceso al agua y el cuidado del ambiente también forman parte de las prioridades de la Fundación. En la localidad de Vinalito, estamos acompañando a familias guaraníes en la mejora de sistemas de cosecha de agua de lluvia, huertas familiares y la movilidad comunitaria. También participamos en la Mesa de Agua de Salta, con proyección en Jujuy, y realizamos una capacitación junto al INTA para certificar a constructores de cisternas, en convenio con la Universidad Provincial de Administración, Tecnología y Oficios de Salta. Además, junto a la Asociación Madre Tierra, construimos una cisterna para que la comunidad pueda acceder al agua segura.

Con el objetivo de cuidar los ecosistemas y la biodiversidad de la zona, estamos desarrollando un programa de conservación de la cuenca del río Bermejo junto a la organización The Nature Conservancy. Realizamos relevamientos en distintos puntos de la cuenca, compartimos talleres con pescadores y puesteros, y en coordinación con Parques Nacionales trabajamos en el diagnóstico de la zona aledaña al puente del río San Francisco, buscando avanzar en la construcción colectiva del programa.

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Para sostener estas iniciativas, tejer alianzas con actores locales es esencial. Por eso, estamos participando en la Mesa de Gestión del Bananal, y en la Mesa de Articulación Intercultural e Interinstitucional del Ramal Jujeño, espacios conformados por las instituciones que trabajamos en el territorio. Además, acompañamos a las organizaciones que forman parte del Encuentro de Organizaciones Campesinas e Indígenas del Norte Argentino (ENCONA).

De cara a los próximos años, reafirmamos nuestro compromiso con las comunidades indígenas y campesinas del Ramal Jujeño, y convocamos a seguir construyendo de manera colectiva un desarrollo inclusivo, sostenible y con identidad territorial.

Conocé más sobre estas iniciativas en este video:

Tener agua, un derecho que permite vivir mejor en el noreste de Santa Fe

Estamos acompañando a 37 familias que se dedican a la agricultura familiar en un proyecto para mejorar la infraestructura productiva de la zona.

La silueta color gris cemento de una cisterna con capacidad para cosechar 52.000 litros de agua de lluvia ya se deja ver por completo en el predio de la organización Mujeres Rurales Unidas ubicado en el Paraje Las 500. Es uno de los logros que se está alcanzando en poco menos de un mes de trabajo que lleva la ejecución del proyecto Mujeres, Ambiente y Desarrollo local.

Esta comunidad rural pertenece al municipio Gregoria Pérez de Denis, departamento 9 de Julio, Santa Fe. Allí se implementa este proyecto que alienta las esperanzas de las familias locales. Se trata de una iniciativa desarrollada por FUNDAPAZ en articulación con la Secretaría de Agricultura Familiar, Campesina e Indígena- Santa Fe; el Instituto de Tecnología Agropecuaria (INTA) Santa Fe; y la Comuna de Gregoria Pérez de Denis con el financiamiento del Programa de Pequeñas Donaciones de Argentina (PPD), que depende del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD Argentina).

 Con este proyecto se beneficiarán 37 familias pertenecientes a dos organizaciones locales lideradas por mujeres como son: Feriantes El Nochero y Mujeres Rurales Unidas. A través del mismo, se busca recomponer la infraestructura productiva de la zona, incorporar tecnología y herramientas que permitan a las mujeres producir alimentos de manera sustentable y visibilizar el aporte que realizan las mujeres en la economía familiar y en el desarrollo local.

El departamento 9 de Julio, enfrenta una dramática crisis climática producto de los cambios en los usos del suelo y del avance de la frontera agropecuaria. Esto produce períodos de inundaciones que se alternan con sequías que impactan gravemente en las producciones de los pequeños agricultores quienes en ocasiones lo pierden todo, afectando no sólo la economía familiar, sino además las ventas en la feria que estas organizaciones impulsan en El Nochero, porque se quedan sin vender los productos de granja y hortícolas, principal fuente de ingreso de las familias.

Con la nueva cisterna ya en pie y teniendo en manos un plan para construir otras cinco cisternas de 16.000 litros, Mónica Rutz, miembro del grupo Feriantes El Nochero, cuenta: “El proyecto está muy bueno nos trae un alivio muy grande para el problema que tenemos con el agua. Nos trae vida y nos da la esperanza para seguir como productores. Vamos a poder cosechar agua para consumo humano y para lo que producimos en las pequeñas huertas. Es un proyecto fructífero. Los beneficiarios estamos más que felices de estar trabajando en esto, además es muy buena  la forma en que lo estamos llevando adelante con el esfuerzo que pone cada familia”.

Elena Díaz, de la organización Mujeres Rurales Unidas agrega que la zona está muy aislada y remarca que el principal problema que tienen es la dificultad para acceder al agua. “La cisterna nos va a ayudar muchísimo para  tener agua en nuestros hogares y para las pequeñas producciones que tenemos. Con la unión de todas las familias vamos a continuar con estos programas”, dice. Al referirse a la actividad que realizan cuenta que “cuando nos visita el INTA y nos dan pollitos empezamos a criarlos y a eso le sumamos todo lo que hacemos en las huertas”.

La estructura de cemento que da forma a la nueva cisterna en la que se almacenará agua de lluvia va a contener algo más que agua: anida sueños, más emprendimientos y un horizonte donde las 37 familias que participan de este proyecto puedan planificar una mejor calidad de vida en el lugar que habitan.