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Cultivar alimentos, fortalecer comunidades

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A través del Programa “Fortalecimiento de Huertas Familiares”, estamos acompañando a comunidades indígenas de Salta con una iniciativa que combina capacitación, asistencia técnica y trabajo comunitario, buscando avanzar hacia una mayor soberanía alimentaria.

Preparar la tierra, elegir qué sembrar de acuerdo con la temporada, aprender a producir compost o encontrar formas naturales de proteger los cultivos de las plagas: detrás de cada huerta hay conocimientos, trabajo y decisiones que pueden hacer una diferencia importante en la alimentación cotidiana de una familia.

Con esa mirada, desde FUNDAPAZ llevamos adelante en Salta el Programa “Fortalecimiento de Huertas Familiares”, con el apoyo de KIA. La iniciativa busca acompañar a familias y comunidades para que puedan producir una mayor diversidad de alimentos, fortalecer sus capacidades y avanzar hacia una mayor autonomía alimentaria, aprovechando los recursos disponibles y cuidando el ambiente.

En este marco, una de las actividades más recientes se realizó en la comunidad El Artesano, Los Blancos, donde familias de seis comunidades indígenas participaron del taller “Alimentando el Buen Vivir”. Con la guía de los ingenieros agrónomos Víctor Pino y Natalia Barragan, se compartieron conocimientos y experiencias sobre siembra de temporada, preparación de almácigos, elaboración de compost, construcción de cercos, manejo de plagas y asociación de cultivos. Más que transmitir una serie de técnicas, estos espacios buscan recuperar y poner en común conocimientos, aprender de la experiencia de otras familias y encontrar alternativas que puedan aplicarse en cada comunidad.

Como parte de la actividad también se instaló un pluviómetro, en articulación con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y la Organización Meteorológica Mundial. Contar con información sobre las lluvias permitirá conocer mejor las condiciones locales y disponer de una herramienta más para planificar la producción.

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Una huerta que empieza mucho antes de la siembra

Además de los talleres, en distintos parajes de la zona, nuestro equipo territorial viene acompañando a las familias en sus propias huertas, preparando la tierra y planificando la producción para la nueva temporada.

Cada huerta tiene sus características y sus desafíos. Por eso, el acompañamiento parte de las posibilidades de cada familia y de cada comunidad: el suelo disponible, el acceso al agua, las semillas, los conocimientos existentes y aquello que se necesita fortalecer.

Las huertas familiares y comunitarias permiten producir alimentos frescos y diversos para el autoconsumo y, al mismo tiempo, disminuir la dependencia de alimentos que deben comprarse o trasladarse desde otros lugares. Pero su importancia va más allá de lo productivo.

Cuando las familias se organizan para preparar la tierra, intercambiar semillas, compartir conocimientos o encontrar soluciones frente a problemas comunes, la producción de alimentos también se convierte en una oportunidad para fortalecer los vínculos comunitarios.

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Producir cuidando el territorio

Esta iniciativa forma parte de una línea de trabajo más amplia de FUNDAPAZ: nuestro programa de Producción sostenible y agroecológica, mediante el cual acompañamos a familias campesinas e indígenas para que puedan cultivar alimentos y criar animales de manera sostenible, mejorar sus ingresos y, al mismo tiempo, cuidar los recursos naturales de los que dependen.

Promover prácticas agroecológicas significa producir mirando también hacia el futuro: conservar la fertilidad de los suelos, aprovechar mejor el agua, diversificar los cultivos y buscar alternativas que reduzcan el impacto sobre el ambiente.

En territorios donde acceder a alimentos variados y de calidad puede resultar difícil, contar con una huerta propia adquiere un valor especial. Significa recuperar capacidades, generar alimentos cerca de casa y fortalecer la posibilidad de que las propias comunidades participen de las decisiones sobre qué producir y cómo hacerlo.

Una huerta puede comenzar con una pequeña parcela de tierra y algunas semillas, pero lo que crece alrededor de ella puede ser mucho más: alimentos, conocimientos compartidos, autonomía y comunidad.

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Lanzamiento de PATChaco, una plataforma para transformar la ganadería regional

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Más de 160 técnicos, investigadores y referentes de organizaciones del Gran Chaco se reunieron a fines de mayo en el INTA Sáenz Peña (Chaco) para construir colectivamente los cimientos de una plataforma interinstitucional orientada a transformar el modelo ganadero de la región.

El encuentro tuvo como objetivo fortalecer la Plataforma de Asistencia Técnica para la Ganadería en el Gran Chaco (PATChaco), una iniciativa impulsada por más de 20 organizaciones de la región que busca combinar conocimientos, experiencias y capacidades territoriales para acompañar procesos de transformación productiva compatibles con la conservación y la restauración de los ecosistemas chaqueños.

“PATChaco surge del desafío de conectar este conocimiento, fortalecerlo y darle escala”, señaló Gabriel Seghezzo, presidente de FUNDAPAZ, quien destacó además la necesidad de “constituir una red técnica que pueda ponerse de acuerdo en algunos criterios básicos para llevar adelante una producción ganadera que les permita a miles de personas mejorar su calidad de vida en el Gran Chaco”.

Por qué PATChaco y por qué ahora

El Gran Chaco argentino concentra más de 43 millones de hectáreas de uso ganadero y alberga a unas 36.000 unidades productivas de pequeña escala. Al mismo tiempo, desde 1985 se han perdido 14,4 millones de hectáreas de monte nativo. Frente a este escenario, PATChaco propone un cambio de paradigma: pasar de modelos extractivos y de baja productividad a sistemas ganaderos eficientes con base ecosistémica, que recuperen la biodiversidad y fortalezcan los medios de vida de las comunidades chaqueñas.

“En gran parte del Chaco, el acceso deficiente a tecnología generó bajos índices productivos, baja rentabilidad y condiciones que empujan a la emigración rural. Creemos que PATChaco puede ayudar a revertir eso, dinamizar el acceso al conocimiento, facilitar tecnologías ya probadas en el territorio y aportar también al desarrollo de políticas públicas más claras y herramientas de financiamiento que permitan transformar los sistemas productivos a escala regional”, destacó Álvaro Penza, director de la EEA Salta de INTA.

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La plataforma promueve la articulación de profesionales, técnicos y organizaciones con trayectoria en la región, y reconoce que los esfuerzos ya existentes necesitan una estructura común para escalar su impacto. “PATChaco nace de la toma de conciencia de que hay una desconexión entre muchos de los actores que trabajan con productores, y eso limita las sinergias y el impacto de la asistencia técnica a la ganadería”, señaló Marc Benhamou, coordinador de proyectos de The Nature Conservancy Argentina. “La plataforma busca construir conocimiento, sistematizarlo y hacer una puesta en común de los avances para dar paso a innovaciones que transformen el paisaje y generen prosperidad para poder implementarlas en todo el territorio.”

“En este evento participaron técnicos de Bolivia y Paraguay interesados en conocer las experiencias que se están haciendo en el Chaco argentino para llevarlas también a sus territorios. Muchas de estas prácticas y tecnologías fueron desarrolladas directamente con productores reales y validadas en los propios campos”, señaló Agustín Noriega, fundador y director de Fundación Gran Chaco.

El Primer Encuentro PATChaco

El evento reunió a más de 160 profesionales, productores, asesores técnicos y referentes territoriales de distintas provincias del Gran Chaco argentino, entre ellas Chaco, Salta, Santiago del Estero, Santa Fe, Tucumán, Córdoba, Formosa y Misiones.

Milagros Menna, líder de Solidaridad Argentina, aseguró que “las experiencias de quienes forman parte de PATChaco demuestran que existe un modelo que permite producir regenerando el ecosistema chaqueño. Ahora la pregunta es cómo hacemos para expandirlo”.

“PATChaco aparece como una respuesta concreta a cómo escalar estas prácticas y lograr que más familias productoras sepan que existe una alternativa a la degradación, y es la ganadería eficiente con base ecosistémica”, agregó.

Durante las jornadas se destacó el alto nivel de participación e intercambio entre los asistentes, en un espacio atravesado por el entusiasmo y la expectativa sobre el potencial de la plataforma. El encuentro representó un punto de partida para consolidar una red que pueda seguir creciendo y ampliando su impacto en toda la ecorregión chaqueña. Asimismo, se avanzó en la definición de las cinco transiciones estratégicas que se buscan: tecnológica; técnico-Institucional; ecológica; de política e instituciones; comercial y financiera.

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El encuentro contó además con la participación de Oscar Pablo Dudik, actual ministro de Producción y Desarrollo Económico Sostenible de la provincia del Chaco, quien firmó un acta de intención para participar de la plataforma junto a todas las organizaciones. Durante su intervención, resaltó el valor de la creación de PATChaco como una herramienta para transformar la ganadería regional, mejorar la eficiencia de los sistemas productivos y generar mayores oportunidades de desarrollo para las comunidades del Gran Chaco.

 

Los próximos pasos

Con los acuerdos construidos en Sáenz Peña, PATChaco se orienta hacia una transformación eficiente con base ecosistémica del paisaje chaqueño que requiere sistemas productivos que escalan desde el trabajo territorial y el arraigo comunitario.Esto implica acompañar transiciones productivas que eleven la biodiversidad como expresión de ecosistemas saludables, restauren funciones ecológicas clave y fortalezcan capacidades locales. Esta transformación se construye desde el trabajo territorial cotidiano, acompañando a cada familia en sus decisiones, facilitando la adopción de prácticas eficientes y fortaleciendo la presencia activa de equipos técnicos.

La plataforma tiene como meta llegar a 2026 con presencia en 8 provincias, 10 universidades y una red de 400 técnicos operativos. Para 2035, el horizonte es alcanzar a 40.000 productores en todo el Chaco, con 43 millones de hectáreas transitando hacia modelos de ganadería eficiente con base ecosistémica.

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