Foto agricultura familiar grupal

La buena noticia para los y las agricultores familiares que trae nuevos desafíos

“El anuncio de la reglamentación de la ley 27.118 Reparación Histórica de la Agricultura Familiar que hizo el Presidente, Alberto Fernández, en el segundo encuentro del Consejo Nacional de la Agricultura Familiar, Campesina, Indígena y de la Pesca Artesanal, es algo para festejar y nos da mucha alegría porque fueron más de 10 años que las organizaciones y el movimiento en general viene proponiendo y reclamando esta reglamentación” dice Dora Corvalán sin dudar al referirse a una de las noticias más importantes para el sector del último tiempo.

Dora es integrante de la Mesa de Coordinación y Gestión del Encuentro de Organizaciones Campesinas e Indígenas del Norte Argentino (ENCONA), y junto con Dolores González y Mariano Luna, participó en la última reunión del Consejo que se realizó en Buenos Aires, donde además las organizaciones del sector de diferentes puntos del país tuvieron la posibilidad de encontrarse y reflexionar sobre una agenda de trabajo común.

Encona en Buenos Aires

“Ahora comienza una nueva etapa de lucha. La reglamentación tiene un presupuesto de 100 millones de dólares para volcarlo en el sector, y ese presupuesto nunca es suficiente por la cantidad de organizaciones que somos. Además, todavía no sabemos cómo se van a distribuir esos fondos anunciados. Al término de la reunión cada uno se volvió a su provincia, y no tuvimos una nueva reunión para saber cómo efectivamente se va a ejecutar la ley”, agregó Dora y destacó: “nosotros como ENCONA nos alegramos por esta noticia, pero a la vez estamos preocupados por saber cómo seguimos”.

Al referirse a la relación que existe entre las diferentes organizaciones del país que integran el Consejo, subrayó el logro de haber acordado una agenda común de trabajo. “Tenemos que seguir trabajando para mantener una agenda que responda a las necesidades de todos y todas. Hay algunos integrantes de organizaciones que forman parte del Consejo y al mismo tiempo trabajan en el Estado, y estar en los dos espacios no es sencillo”, puntualizó a la vez que rescató el valor del trabajo conjunto.

Tener agua, un derecho que permite vivir mejor en el noreste de Santa Fe

Estamos acompañando a 37 familias que se dedican a la agricultura familiar en un proyecto para mejorar la infraestructura productiva de la zona.

La silueta color gris cemento de una cisterna con capacidad para cosechar 52.000 litros de agua de lluvia ya se deja ver por completo en el predio de la organización Mujeres Rurales Unidas ubicado en el Paraje Las 500. Es uno de los logros que se está alcanzando en poco menos de un mes de trabajo que lleva la ejecución del proyecto Mujeres, Ambiente y Desarrollo local.

Esta comunidad rural pertenece al municipio Gregoria Pérez de Denis, departamento 9 de Julio, Santa Fe. Allí se implementa este proyecto que alienta las esperanzas de las familias locales. Se trata de una iniciativa desarrollada por FUNDAPAZ en articulación con la Secretaría de Agricultura Familiar, Campesina e Indígena- Santa Fe; el Instituto de Tecnología Agropecuaria (INTA) Santa Fe; y la Comuna de Gregoria Pérez de Denis con el financiamiento del Programa de Pequeñas Donaciones de Argentina (PPD), que depende del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD Argentina).

 Con este proyecto se beneficiarán 37 familias pertenecientes a dos organizaciones locales lideradas por mujeres como son: Feriantes El Nochero y Mujeres Rurales Unidas. A través del mismo, se busca recomponer la infraestructura productiva de la zona, incorporar tecnología y herramientas que permitan a las mujeres producir alimentos de manera sustentable y visibilizar el aporte que realizan las mujeres en la economía familiar y en el desarrollo local.

El departamento 9 de Julio, enfrenta una dramática crisis climática producto de los cambios en los usos del suelo y del avance de la frontera agropecuaria. Esto produce períodos de inundaciones que se alternan con sequías que impactan gravemente en las producciones de los pequeños agricultores quienes en ocasiones lo pierden todo, afectando no sólo la economía familiar, sino además las ventas en la feria que estas organizaciones impulsan en El Nochero, porque se quedan sin vender los productos de granja y hortícolas, principal fuente de ingreso de las familias.

Con la nueva cisterna ya en pie y teniendo en manos un plan para construir otras cinco cisternas de 16.000 litros, Mónica Rutz, miembro del grupo Feriantes El Nochero, cuenta: “El proyecto está muy bueno nos trae un alivio muy grande para el problema que tenemos con el agua. Nos trae vida y nos da la esperanza para seguir como productores. Vamos a poder cosechar agua para consumo humano y para lo que producimos en las pequeñas huertas. Es un proyecto fructífero. Los beneficiarios estamos más que felices de estar trabajando en esto, además es muy buena  la forma en que lo estamos llevando adelante con el esfuerzo que pone cada familia”.

Elena Díaz, de la organización Mujeres Rurales Unidas agrega que la zona está muy aislada y remarca que el principal problema que tienen es la dificultad para acceder al agua. “La cisterna nos va a ayudar muchísimo para  tener agua en nuestros hogares y para las pequeñas producciones que tenemos. Con la unión de todas las familias vamos a continuar con estos programas”, dice. Al referirse a la actividad que realizan cuenta que “cuando nos visita el INTA y nos dan pollitos empezamos a criarlos y a eso le sumamos todo lo que hacemos en las huertas”.

La estructura de cemento que da forma a la nueva cisterna en la que se almacenará agua de lluvia va a contener algo más que agua: anida sueños, más emprendimientos y un horizonte donde las 37 familias que participan de este proyecto puedan planificar una mejor calidad de vida en el lugar que habitan.

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