About Fundación para el Desarrollo en Justicia y Paz

Somos una organización civil sin fines de lucro que trabaja desde 1973 en el norte argentino para mejorar la calidad de vida de comunidades campesinas e indígenas.

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Tejiendo redes para el desarrollo rural en Santiago del Estero

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Durante los últimos meses, desde FUNDAPAZ venimos profundizando nuestro trabajo de articulación institucional en Santiago del Estero, convencidos de que los desafíos que enfrentan las comunidades rurales requieren respuestas construidas de manera colectiva.

En este marco, parte de nuestro equipo mantuvo una intensa agenda de reuniones con autoridades provinciales y representantes de la Universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE), con el objetivo de fortalecer vínculos, generar nuevas oportunidades de cooperación y seguir consolidando proyectos que beneficien a pequeños productores y comunidades rurales de la provincia.

Uno de los encuentros se realizó con autoridades del Ministerio de Producción, Recursos Naturales, Forestación y Tierras de Santiago del Estero, donde se dialogó sobre posibles articulaciones vinculadas al desarrollo local, la agricultura familiar, la conservación de bosques nativos y el acceso a nuevas fuentes de financiamiento para iniciativas productivas y ambientales.

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La agenda también incluyó reuniones con la Facultad de Agronomía y Agroindustrias y con la Facultad de Ciencias Forestales de la UNSE. En ambos casos, se firmaron convenios que permitirán promover prácticas profesionales supervisadas, actividades de investigación aplicada, extensión universitaria y capacitaciones conjuntas.

Un eje central de estas conversaciones fue el Campo Casey, el predio que FUNDAPAZ posee en la localidad de Forres. Con sus experiencias vinculadas a la producción de alfalfa, el apiario y la forestación de algarrobo blanco, el espacio ofrece un enorme potencial para convertirse en un lugar de encuentro entre el conocimiento académico y las experiencias concretas del territorio.

En ese sentido, se destacó la reciente visita de estudiantes de la Tecnicatura Apícola de la Facultad de Agronomía y Agroindustrias, una primera experiencia concreta de articulación académica. “Fue una gran jornada, los chicos pudieron recorrer el campo, intercambiar opiniones y ver nuestras colmenas, pensando en que puedan hacer aquí sus prácticas profesionales”, destacó Martín Gauna, referente territorial de FUNDAPAZ en Santiago del Estero.

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«Creemos que es fundamental alentar las buenas prácticas de cooperación y trabajo conjunto entre la sociedad civil y las universidades. Estamos acá para trabajar por la agricultura familiar, por los pequeños y medianos productores que tanto necesitan de nuestra asistencia técnica», expresó Claudio Teloni, director ejecutivo de FUNDAPAZ, durante el encuentro en la Facultad. La decana, Dra. Eve Liz Coronel, remarcó el valor de este tipo de articulaciones institucionales: “Este trabajo conjunto busca generar acciones en beneficio de nuestros estudiantes y de toda nuestra comunidad, promoviendo modelos de producción saludables y sostenibles que contribuyan al bienestar de las familias y al desarrollo territorial”.

Asimismo, el equipo mantuvo una reunión con el rector de la UNSE, Lic. Marcelino Ledesma, en la que se destacó la histórica relación entre la Universidad y FUNDAPAZ, así como la importancia de seguir generando espacios de formación y acompañamiento para jóvenes comprometidos con el desarrollo de sus comunidades.

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Más allá de los acuerdos alcanzados, estas instancias reflejan una apuesta estratégica: construir redes de colaboración que permitan potenciar capacidades, acercar oportunidades a los territorios y generar respuestas innovadoras a los desafíos que enfrentan las familias rurales del norte argentino.

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Avances en el Programa Pilcomayo: acuerdo para un nuevo lunar criollo

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El Programa Pilcomayo alcanzó un nuevo hito con la conformación del Lunar Criollo «Pozo El Chañar», un área de 3.800 hectáreas ubicada al este de los ex lotes fiscales 55 y 14, en el municipio de Santa Victoria Este, provincia de Salta.

El acuerdo fue posible gracias al diálogo y la construcción de consensos entre las comunidades originarias de Vertientes de la Costa, Bajo Grande, Alto La Sierra y San Bernardo, y las diez familias criollas del paraje Pozo El Chañar. El proceso contó con la participación de Lhaka Honhat, la Organización de Familias Criollas (OFC) y la Asociación Civil 20 de Septiembre, con el acompañamiento de FUNDAPAZ y de la Unidad Ejecutora Provincial, creada para dar cumplimiento al fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

La firma de este acuerdo representa un paso muy importante dentro del proceso de regularización territorial que se desarrolla en la zona, ya que permite alcanzar un 97% de avance en la definición de los límites entre los territorios indígenas y criollos.

«Para nosotros es el cierre de un largo proceso de negociación entre familias criollas y comunidades originarias. Es un acuerdo beneficioso para ambas poblaciones y para el proceso de regularización dominial en sí, que nos permite reafirmar la confianza entre los actores del Programa», destacó César Ardiles, referente territorial de FUNDAPAZ en el Pilcomayo.

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¿Qué es un lunar criollo?

A partir de los acuerdos alcanzados en el marco del Programa Pilcomayo, la distribución territorial asignó 400.000 hectáreas a las comunidades indígenas y 243.000 hectáreas a familias criollas. En algunos casos, estas familias fueron relocalizadas para cumplir con lo acordado. En otros, las propias comunidades indígenas y las familias criollas decidieron que estas últimas permanecieran en el lugar donde históricamente habían vivido.

Así surgieron los llamados «lunares criollos»: espacios específicos ubicados dentro del territorio indígena donde las familias criollas pueden continuar desarrollando su vida cotidiana. Se trata de una solución construida desde el diálogo y el consenso, que permite resolver conflictos territoriales respetando los derechos y las trayectorias de quienes habitan el territorio.

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Un proceso que lleva décadas

El Programa Pilcomayo es una experiencia única de diálogo intercultural y búsqueda de soluciones compartidas en torno al acceso a la tierra.

Hace más de cuarenta años, las comunidades indígenas iniciaron el reclamo por el reconocimiento de la propiedad comunitaria de sus territorios en los ex lotes fiscales 55 y 14. Al mismo tiempo, las familias criollas que habitaban la zona desde hacía generaciones también buscaban garantizar sus derechos sobre la tierra.

En el año 2000, ambas poblaciones comenzaron un proceso de trabajo conjunto que dio origen al Programa Pilcomayo, integrado por las organizaciones representativas de cada sector, junto con el acompañamiento de FUNDAPAZ y ASOCIANA.

Fruto de ese camino de diálogo, en 2014 se alcanzó un acuerdo histórico sobre la distribución del territorio, posteriormente reconocido por el Gobierno de Salta y ratificado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en 2020. El resultado fue la adjudicación de 400.000 hectáreas a las comunidades indígenas y 243.000 hectáreas a las familias criollas.

Hoy, la conformación del Lunar Criollo Pozo El Chañar demuestra que, aun frente a desafíos complejos, es posible avanzar mediante el encuentro, la escucha y la construcción de acuerdos duraderos. Cada nuevo paso fortalece la seguridad jurídica de las familias involucradas y acerca al Programa Pilcomayo al cumplimiento de uno de sus principales objetivos: garantizar el acceso a la tierra a través de procesos participativos y respetuosos de la diversidad cultural.

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