Los cuarenta dirigentes aborígenes confeccionaron un documento, dirigido a los gobiernos de Argentina, Bolivia y Paraguay y a la sociedad en general, que plantea la necesidad de revalorizar la región del Gran Chaco como el hábitat de miles de comunidades indígenas de diversas etnias que sufren desde tiempos inmemoriales múltiples abusos a sus derechos fundamentales.
La declaración, además, plantea una serie de conflictos puntuales para los cuales las comunidades exigen soluciones por parte de los gobiernos. En este sentido, durante las jornadas los hermanos de los pueblos vecinos de Paraguay y Bolivia expresaron su apoyo y solidaridad con las comunidades argentinas en sus reclamos a las autoridades locales. “Nosotros somos pueblos originarios, no tenemos fronteras”, explicó Antonia Barrientos, guaraní del Paraguay.
En los distintos espacios de reflexión que se generaron en ISEDET, donde se alojó la comitiva, los representantes, apoyados por las cinco instituciones que participan del proyecto de acompañamiento a los pueblos indígenas del Chaco, financiado por el Servicio Mundial de Iglesias, realizaron actividades de intercambio y conceptualización para encontrar problemas comunes a todas las comunidades, más allá de las fronteras. José Celín, del pueblo Toba de la provincia de Chaco, afirmó durante una conferencia en el Consejo Superior de Educación: “Nuestro objetivo es que nos entreguen la tierra y paren la depredación”. “Se llevan los árboles, los animales, el agua y el indio muere en silencio” se lamentó el dirigente, que en su comunidad se desempeña como docente.”Cuando converso con un anciano me gustaría renacer para vivir con los valores que vivían nuestro abuelos, cuando la vida dependía de la naturaleza, de un poder superior. No se lo puede ver ni tocar, pero se lo siente. Me emociono porque cuando lo pienso siento que me gustaría volver a nacer”.
Miguel Montes, wichí de Salta, agregó: “Nos tildan de salvajes, pero ¿cómo puede un hombre no defender su tierra? Somos nosotros los que no entendemos el salvajismo de las topadoras, de los aviones que tiran veneno”.”Yo no me siento aborigen, me siento persona como ustedes. Pero me siento extraño en mi propia tierra, confundido”, expresó José. La Semana… finalizó con un acto público en la Universidad Católica Argentina, donde un panel de dirigentes de los tres países expuso un resumen de la situación de los pueblos indígenas en la región.
Los temas eran similares en todas las exposiciones: conflictos en el acceso y la propiedad de la tierra, desmontes, falta de agua, la necesidad de una educación intercultural y bilingüe, etc. Luego se realizó una lectura de la Declaración.En ISEDET, donde estuvo alojada la delegación durante los tres días de la visita, se conformaron grupos de trabajo por país para analizar el futuro del documento, y así evitar que se “enfríe”. Las delegaciones conversaron sobre posibles estrategias de incidencia pública para los próximos meses.
Para más información ver Declaración trinacional de los Pueblos Originarios.doc
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